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De la luz a las tinieblas

Sevilla evoluciona de la mano de Zoido desde la transparencia hacia la zona oscura. Se encontró con un Ayuntamiento que aparecía en los Índices de Transparencia de los Ayuntamientos en los lugares más altos por la eficacia de su información y por la claridad (de ahí lo de transparencia) con que se accedía al conocimiento, información y trámites cuando en la corporación gobernabamos los rojos. Ahora ese índice baja sin remedio.

En 2009 el Ayuntamiento de Sevilla con IU en el gobierno acreditaba un índice de 93,8 puntos sobre 100. En 2012, ya con la derecha gobernando, apenas acredita 56,3 puntos sobre 100, bajando al puesto 80 de entre 110 ayuntamientos cuya transparrencia se ha medido. El gobierno actual lo niega (en realidad su manual de prensa dice que hay que negar todo lo que no sean buenos datos) y mata al mensajero restándole credibilidad con el argumento bien peregrino de que “a nosotros no ha venido nadie a preguntarnos” sobre medidas de transparencia. Pues claro. Ni a ningún otro. Medir transparencia es escrutar tus mecanismos de relación con la ciudadanía sin ofrecerte un cuestionario para que te midas tú mismo de cero a diez poniéndote un sobresaliente en todo.

No obstante el trabajo de la organización Transparency International España está realizado con bastante profesionalidad. Contiene un cuadro general de 80 indicadores agrupados en seis áreas de transparencia, sobre la corporación, las relaciones con los ciudadanos, transparencia económico-financiera, en las contrataciones de servicios, en medidas de obras públicas y de urbanismo y en otras varias. Desdeñar al autor no hace sino  confirmar que de manipulación de la información va sobrado este gobierno.

Por delante tiene el de Sevilla a muchos ayuntamientos gobernados por el PP (Madrid, Málaga, incluso Marbella) e ignoramos qué habrán dicho al verse bien tratados en esta encuesta. Suponemos que hablarán maravillas de la ecuanimidad de sus autores. En cambio aquí, tiran del manual de la manipulación y niegan algo que se intuye, incluso, sin necesidad de informes internacionales: Que la derecha sevillana dificulta a la ciudadanía -y a los grupos de la oposición no digamos- el conocimiento y la información que tantas veces fue prometida en campaña electoral.

Zoido por recortar, ha recortado en taquígrafos (todos despedidos) y ha sustituido las luces por unos jarrones muy bonitos de flores de plástico, más falsas que los billetes de 40 euros, que adornan pero que no sirven para nada ni tienen que ver con la transparencia en la gestión. Pero aún sigue habiendo algunos analfabetos políticos (el peor de los analfabetos) que les siguen creyendo. Cuestión de fe, hermanos.


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