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Evelia y la Democracia, agua y aceite

Como todo el mundo sabe, el agua y el aceite no se pueden mezclar. Si quieren intentarlo, prueben y verán. Por más que se agite el recipiente con los dos líquidos verán que es imposible juntarlos. La razón científica es la neutralidad del aceite frente a la bipolaridad del agua. Cosas de la química y de la electricidad.

Pues en el caso de Evelia y la democracia nos ocurre lo mismo. Por más que se agiten nunca llegan a mezclarse. La concejala delegada del Distrito Macarena, Evelia Rincón, parte del decorado mudo que asiste a los plenos del ayuntamiento por parte del Partido Popular no renuncia a echarse al monte en su macareno cortijo. Nunca habla en los plenos y eso, claro, resulta frustrante cuando se trata de manifestar poderío frente a una oposición (¡puñeteros rojos!) que no para de lanzar soflamas democráticas y de progreso.

Y es que esta concejala tuvo que presenciar cómo se ausentaban del último pleno de la Junta Municipal de su distrito toda la oposición política y una buena parte de la representación social. Sólo quedaron 8 personas de las 23 que componen el órgano susodicho. ¿Las razones? El comportamiento despótico y las formas antidemocráticas con que dirige un órgano en el que están los representantes de la democracia en el distrito.

Una Junta Municipal no es un cortijo y su delegada no es el manijero que arrea, ordena y manda. Y Evelia, molécula de la parte más ultra del PP de Zoido, derecha extrema de la extrema derecha, ha debido pensar que allí puede ejercer su dictadura particular.

Lo mismo retira la palabra a quien dice algo que no le guste, que no deja entrar selectivamente a vecinos o vecinas que deseen presenciar los plenos del distrito, que son públicos, o que manipula las actas a su conveniencia según le vaya cuadrando. Evelia Rincón. Aquella que la única palabra que se le escuchó decir en el pleno fue “¿Mande?” cuando nuestro portavoz hablaba de las SICAV, que no tienen nada que ver con los caballos sino que son sociedades de inversión de capital variable. Ser concejal de la derecha popular no exige conocimientos económicos o cultura democrática, sino que basta con tener tics autoritarios para pasar con nota el casting y acreditar mérito suficiente.

Porque ya se sabe: lo que se disuelve en agua nunca se disuelve en aceite y viceversa. Democracia y Evelia resultan incompatibles. En el distrito de Macarena lo han aprendido a base de las toscas maneras de una delegada cortita de nivelito que los vecinos y las vecinas no se merecen. Mu fina mu fina como que no es la señora.

http://www.laantorcha.org/2012/07/represion-autoritarismo-y-mentiras-en.html


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