IU muestra su apoyo a los trabajadores de Cargill y pide a Zoido "mucha firmeza" ante la empresa para evitar el cierre

El portavoz municipal de Izquierda Unida en el Ayuntamiento de Sevilla, Antonio Rodrigo Torrijos, se ha reunido este miércoles con los responsables del comité de empresa de Cargill, a quienes ha trasladado el apoyo total de su fuerza política ante el anuncio de cierre de la planta de molturación de semilla de girasol y de aceite embotellado que esta compañía tiene en el barrio de San Jerónimo desde 1984.

Torrijos ha asegurado que Izquierda Unida se opone rotundamente a esta decisión y se ha mostrado a disposición de los trabajadores de este centro para lo que estimen necesario. “Les he comunicado que pueden contar con nosotros para lo que quieran, ya sea para promover cualquier iniciativa de carácter institucional como para acompañarlos en las movilizaciones o acciones de presión que decidan convocar en defensa de sus empleos”, ha apuntado el concejal de IU, después de alertar del “duro golpe” que supondría para la capital hispalense el fin de la actividad de esta envasadora.

Para Torrijos, no hay nada que justifique en estos momentos el cierre de las instalaciones de una multinacional como Cargill, que “no ha dejado de obtener beneficios económicos” y que, al mismo tiempo, goza de “una fuerte implantación en el tejido empresarial andaluz”. Por ello, ha pedido al alcalde, Juan Ignacio Zoido, que sea “muy firme” ante la dirección de la compañía y que “haga todo lo que esté en su mano” para evitar que ésta termine marchándose de la ciudad.

“Sevilla no puede permitirse otra deslocalización de una factoría como ésta, que da de comer a 101 familias y de la que dependen al menos un centenar de puestos de trabajo indirectos en empresas auxiliares”, ha aseverado Torrijos, quien durante el transcurso del encuentro con el comité se ha puesto en contacto con el Grupo parlamentario de IU para que “esta misma semana reciba a los representantes de la plantilla y se implique de lleno en el abordaje de este gravísimo problema”.

Por último, Torrijos no ha ocultado sus sospechas acerca de los posibles intereses especulativos que podrían esconderse detrás del cierre pretendido por Cargill, por lo que ha solicitado al Gobierno municipal garantías de que la naturaleza del suelo donde actualmente se asienta la planta, de carácter industrial, “no se va a tocar” en el futuro, al objeto de “impedir que la multinacional trate de hacer negocio a costa de amortizar empleo y puestos de trabajo”.

 

 

 

 

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